[REVIEW] ASUS ROG Ally: ¿La consola portátil definitiva?

La Asus ROG Ally recoge lo mejor del mundo gamer de Asus…pero con algunos puntos de mejora.

La ASUS ROG Ally ha sido una de las consolas más esperadas del año, más aún viniendo de la mano de un tótem del gaming: ASUS. Ahora tuve la suerte de ponerla a prueba durante un par de semanas, y puedo confirmar que esta primera incursión en las consolas portátiles de ASUS está a la altura de su prestigio…aunque con varias oportunidades de mejora.

Diseño

En términos de diseño, la ROG Ally destaca por su acabado sofisticado y ergonómico. Es hermosa, eso hay que decirlo, le hace justicia a la trayectoria de ASUS. El blanco la hace lucir incluso más impresionante y ni qué decir de las luces que iluminan los botones y joystick de la consola. Esto grita “gamer” por todos lados. Además, tiene un tamaño que permite mantener un nivel más que aceptable de inmersión.

Y aquí viene el primer “obstáculo”. La ASUS ROG Ally pesa 600 gramos, y estos se sienten. Me puse a jugar eFootball 2024 y la verdad es que luego de una hora y media, me hizo falta apoyar la consola para no cansarme. Es un peso considerable si la queremos usar durante largas sesiones de juego.

Sin embargo, ese peso se ve compensado por un impresionante panel IPS de 7 pulgadas con resolución Full HD y tasa de refresco de 120 Hz. Visualmente no hay mucho que reprocharle a la calidad de las imágenes. Si a eso le sumamos el sonido Dolby Atmos, estamos ante una experiencia audiovisual completa.

Rendimiento

Lo que hace “poderosa” a la ASUS ROG Ally es su hardware: un procesador AMD Ryzen Z1 Extreme y una GPU AMD RDNA3, complementados por 16 GB de RAM LPDDR5 y 512 GB de almacenamiento SSD. Esta configuración se traduce en un rendimiento sobresaliente para juegos. Hablamos del poder de una buena laptop gamer pero comprimido en un tamaño portable.

Esto tiene sus pro y sus contras. Por un lado, pude correr juegos muy exigentes como ‘Cyberpunk 2077’ y ‘Microsoft Flight Simulator” en el modo turbo de la consola portátil, y los corrió bastante bien. El detalle está en que no lograremos (salvo en juegos de menor exigencia) una calidad ultra, además de que el modo Turbo genera un ruido considerable de los ventiladores que se ponen a trabajar a tope. Nada que no puedas resolver con un buen par de audífonos, pero sino, notarás el sonido.

Y el calor.

Porque cuando el equipo anda al máximo, sí que calienta. Con esto no estoy diciendo (para nada) que sea una mala consola, pero sí es importante tener las expectativas claras antes de decidirte por este dispositivo, si lo que estás esperando es jugarlo todo en ultra, piénsalo dos veces. El meter tanto poder en un espacio tan reducido implica ciertos sacrificios a nivel de rendimiento y refrigeración. Más allá de eso, visualmente el resultado es todavía impresionante.

Debo confesar, además, que me encantó el software Armoury Crate de Asus, que proporciona una personalización rica y una gestión más eficiente de mi catálogo de juegos, agrupando a los diferentes juegos que tenía en Steam, Battlenet y Epic Games, además permitiendo una experiencia más de consola que de “PC”.

Y ahí entramos en otro detalle que me dejó un ligero sinsabor: el sistema operativo. Si bien Armoury Crate de Asus es un gran alivio a nivel de experiencia de usuario, lo cierto es que el resto es un Windows 11 en toda regla. Con Inicio, programas, etc. Para los entusiastas de meterle mano a los SO esto les vendrá de perlas, pero si lo único que quieres es jugar y tener una experiencia plena, pues déjame decirte que la experiencia sí patalea un poco.

Me encontré, fuera de Armoury Crate, con no encontrar cómo salir de un juego, cómo presionar o activar funciones que son súper sencillas en un teclado de toda la vida. Esto llegó a ser frustrante en algún momento, hasta que fui encontrándole la vuelta. Estoy seguro de que, poco a poco, Asus trabajará en una versión optimizada de Windows para su consola portátil, de momento, usar Armoury es obligatorio para una experiencia más satisfactoria.

Como punto a favor, el que corra con Windows 11 tiene sus ventajas: puedes instalar casi lo que quieras. Desde programas hasta todos los lanzadores de juegos. Si funciona en Windows, definitivamente funcionará en la ASUS ROG Ally.

Batería

La duración de la batería es uno de los puntos más débiles de esta consola portátil. En juegos muy exigentes no pasa de la hora u hora y media (depende de si además estás usando el modo Turbo). Además, la falta de un puerto HDMI para una conexión práctica y fácil a monitores externos es un punto en contra. Aunque sí es posible conectar la ROG Ally a tarjetas gráficas externas mediante el módulo de expansión que vende Asus, la importante inversión adicional que implica esto será un gran punto a considerar para la mayoría de usuarios.

Conclusiones

La ASUS ROG Ally es una máquina impresionante para aquellos que buscan potencia y portabilidad en una consola de juegos. A pesar de algunos inconvenientes, como el peso y la vida útil de la batería, su rendimiento y capacidades generales la hacen una opción sólida en el mercado de consolas portátiles.

Es ideal para jugadores que desean disfrutar de títulos de PC en un formato más compacto. Definitivamente, la ROG Ally es una gran primera incursión de Asus al mundo de las consolas portátiles pero todavía hay muchas oportunidades de mejora, sin embargo, es un competidor muy a tener en cuenta y estoy seguro de muchos gamers la verán como una gran aliada para llevar el entretenimiento a todos lados.

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