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    Ciberataques al sector energético cuestan US$ 17 millones al año

    Según especialista de Digiware, la industria generadora de energía es el segundo mercado más afectado por el cibercrimen

    Sun setting behind a row of electricity pylons

    Abril de 2018. Los delitos informáticos en el mundo han experimentado un incremento constante durante los últimos años. Una de las causas es el avance en la integración de Tecnologías de la Información y de la Comunicación (TIC), que está revolucionando la manera de intercambiar información entre compañías. Esta transformación digital, sin embargo, ha abierto la puerta a un tipo de ciberdelincuencia capaz de vulnerar los sistemas con el objeto de secuestrar o sustraer información de gran valor para empresas de cualquier rubro y afectar su sostenibilidad.

    En diciembre de 2015, tres compañías de electricidad ucranianas fueron infectadas con “BlackEnergy”, un malware que desconectó a varias estaciones de la red y provocó un apagón de seis horas que afectó a 80.000 usuarios.

     

    Para Rimel Fraile Fonseca, Gerente Regional de Consultoría de Digiware, uno de los sectores más afectados por el cibercrimen es el energético, estudios revelan un incremento sustancial los últimos años, con un costo aproximado de US$ 17.20 millones al año. “La industria que se dedica a la generación, transporte y distribución de energía está registrando un elevado índice de incidentes y se ubica en segundo lugar en cuanto a ciberataques, después del sector bancario. A medida que la automatización y la digitalización se han extendido en este mercado, también ha aumentado el cibercrimen, con ataques cada vez más sofisticados a las infraestructuras críticas -entendidas como aquellas que proveen servicios básicos a la población-“, comentó.

    La integración de los sistemas eléctricos en el desarrollo de nuestra sociedad pone en relieve la importancia de proteger y garantizar la continuidad de las operaciones. Un ciberataque en la industria energética podría causar un impacto completo a la infraestructura, provocando disrupciones económicas o financieras.

    “Ciberdelincuentes desarrollando ataques sofisticados, pueden tomar el control de los sistemas de control industrial (ICS) y redes SCADAl, logrando acceso a información clave para borrar archivos o dañarlos de forma permanente; además de tomar control y sabotear subestaciones de abastecimiento y robar data confidencial de la empresa. El daño incluso podría extenderse a otras empresas conectadas a la red afectada”, aseguró el ingeniero Fraile.

    Situación en Perú

    De acuerdo al especialista de Digiware, en Perú la protección de la infraestructura crítica se encuentra en formación. “La falta de regulación y prevención de las infraestructuras es un problema no solo de Perú, sino de toda Latinoamérica. En la mayoría de los casos, la alta dirección no está sensibilizada sobre el tema y le resta importancia. Esto, sumado a que la inversión en centros de monitoreo de ciberseguridad aún es muy reducida”.

    En general, existen avances en la región en cuanto a la ciberseguridad de las organizaciones. Sin embargo, el Sector energético permanece rezagado y con una brecha muy grande por falta de normativa legal. En Perú se conoce la resolución OSINERGMIN N° 270-2014-OS/CD donde aplica estándares de seguridad para el sector, a diferencia de países como España y USA, que cuentan hace ya varios años con diversos proyectos como la Ley de Protección de Infraestructuras Críticas, Estrategia de Ciberseguridad, entre otros.

    “Al no tener un lineamiento claro de cómo proteger la infraestructura critica del sector Energético, las organizaciones son blanco fácil para el cibercrimen. Por eso es clave entender y reconocer esta realidad para saber cuánto invertir, cómo plantear las estrategias de prevención, detección, colaboración y cómo responder frente a un ciberataque”, afirmó Fraile.

    Como parte de las recomendaciones que brindó el especialista, se sugirió contar con un aliado estratégico en ciberseguridad que utilice sistemas de alta tecnología, que permita afrontar los retos y riesgos de la transformación digital;  cerrando la brecha que existe hoy día entre el potencial impacto que puede producir una ciberamenza y la capacidad que tiene la organización para mitigarla y responder cuando se materialice.

    Este aliado debe tener la capacidad de analizar volúmenes importantes de datos (inclusive de fuentes OT), la predicción de ataques y la gestión de la vulnerabilidad en las operaciones tanto de entorno TI e Industrial. Además, es clave reconocer que las grandes fugas de información se han generado a través de terceros, hoy en día los atacantes no tienen como foco principal a la gran empresa, sino a los distribuidores u organizaciones pequeñas que laboran para una gran red. Es de esta forma que los delincuentes afectan las redes de abastecimiento más grandes.

    Cada vez es más urgente la generación de mecanismos de cooperación internacional y colaboración sectorial que permitan controlar y predecir atentados cibernéticos contra las empresas del sector energético. De manera que el desarrollo de las nuevas tecnologías y la transformación digital de la industria se de en un contexto regulado y seguro.

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